
Me habeís golpeado azotando
la cruel mano en el rostro
(desnudo y casto
como una flor donde amanece
la primavera)
Me habeís encarcelado aún más
con vuestros ojos iracundos
muriéndose de frio mi corazón
bajo el torrente del odio
Habeís despreciado mi amor
os reísteis de su pequeño regalo ruboroso
sin querer entender los laberintos
de mi ternura
Ahora es la hora de mi turno
el turno del ofendido por años silencioso
a pesar de los gritos
Callad
callad
Oíd.
Poema: "El turno del ofendido" de Roque Dalton.
A 33 años de su muerte. Vale la pena conocer su obra.
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